A centenares de personas que han querido despertar el mismo día y compartir el mismo momento. Una propuesta que ha sido capaz de generar tanta energía que ni siquiera un frío domingo de diciembre ha sido capaz de detener.
Yo me encontraba en La Cerdanya, a las 7:15 hacía -7º fuera, pero tendríais que haber visto mi cara de felicidad. Creo que ha sido uno de los madrugones más fáciles de mi vida, una agradable sensación me envolvía y, en realidad, sólo salía a fotografiar un amanecer. Pero no ha sido un amanecer cualquiera, ha sido un amanecer especial, he estado rodeado de cientos de personas conocidas y desconocidas, de aquí y de más allá, todos con la misma pasión: capturar la belleza que nos rodea.
Felicidades Álvaro!
Os dejo algunas fotografías de mi despertar...